domingo, 28 de noviembre de 2010

Luces de bar.

Volcándose la décima cerveza andaba
un tipo sin casa ni edad
frotándose los ojos para ver más lejos
aunque no quede nada por mirar.
Charlas, gestos que se muerden la cola
el rengo que seguro duerme afuera otra vez
grapas calientes con gusto a derrota
y el sueño canalla de no volver a casa.
Ella entró, como de ninguna parte,
Hubo una morgue de silencio en el bar
y al tipo el mundo le importó tres cuernos
con la botella al hombro se invitó a sentar
en el próximo bar, en el próximo bar.
Mientra haya luces en el próximo bar.
Hay ojos de mujer que castigan duro,
y ella lo sabe tan bien como él.
Sus bocas hablaron sin decirse nada,
y un mozo sin dientes lo echó al amanecer.
Él dice que la vida es un chiste maldito,
ella llora siempre que suena un BLUES.
Cruzaron la ciudad sin saber sus nombres,
las manos frías, quemándose.
Y ella entró, como de ninguna parte,
elegante como un barco viejo.
Y al tipo el mundo le importa tres cuernos,
mientras haya luces en el próximo bar.
Mientras haya luces en el próximo bar.
Mientras haya luces en el próximo bar.
Mientras haya luces en el próximo bar.
Mientras haya luces en el próximo bar.
En el próximo bar, en el próximo bar.
Mientras haya luces en el próximo bar.


http://www.youtube.com/watch?v=sqNnTZeb48M

lunes, 8 de noviembre de 2010

Vida.

Mi ausencia de religión y mi carácter siempre crítico ante imposiciones injustificadas, me hace preguntarme sobre la Vida.
Me pregunto sencillamente eso: qué es la vida. Millones de opiniones a partir de la pregunta. La vida es un sentimiento, dicen en un tema Las Pelotas. Pero para la posibilidad de la existencia de un sentimiento, ¿no hace falta la vida primero? No descarto la opinión. En lógica está prohibida la autodefinición. Se supone que no se puede utilizar para definir nada, algo que pueda verse como consecuencia de lo definido.

Tiene sentido en cuanto a lo básico, pero dudo que se aplique sobre este tipo de cuestiones, más profundas.
A veces tiendo a idear modelos de simultaneidad. Todo está mezclado, lo infinito con lo infinitesimal, la Eternidad con el instante, la montaña con la gota de rocío. El tiempo incluso.
Vivimos de la observación. Vemos la pantalla que tenemos delante, pero en este mismo instante (supuestamente) la superficie acuática está agitada en el Océano Pacífico, el Sol quema la arena en el Sahara, los peces se alimentan en las aguas de algún mar, hay personas muriendo y otras naciendo, etc. Pero la realidad, para nosotros, es solo esto. Entonces, tal vez, la percepción del Tiempo también es incompleta para nosotros, incluso para la Humanidad completa. De modo que la realidad puede ser mucho más compleja de lo que la que percibimos. En ese sentido, me surge pensar la vida como aquella porción de realidad que nos es permitida observar, sentir, etc.
Siento que hay un determinismo muy grande sobre este tema. Insisto, las religiones tienen mucha culpa sobre la limitación del espíritu crítico del que somos capaces. "La vida es una sola", "Luego será la vida eterna junto a Dios", "CREO, y en consecuencia ES así". Bla, bla, bla. Lamento que "mami elimine el error de que vos sos capaz".
Me agrando y me convenzo. Insisto. La vida, tanto como el Universo, el espacio, el tiempo, nuestro cuerpo, la simultaneidad de realidades que se dan en una comunidad de hormigas, el Sol o cualquier otra estrella, el pensamiento ajeno y hasta el propio, tantas cosas más! nos son vedados. Aquello que somos, tiene el acceso prohibido a esa comprensión. Solo nos queda la pregunta. Ese es nuestro fuerte. La experiencia es la evidencia (solo eso), y las cuestiones mi fortaleza, grita repetidamente Búnbury. La música me abre secretos, que ahora están dentro de mí.
Que felíz, la verdad, este sueño fugaz...

sábado, 23 de octubre de 2010

Metafísica...


Muy bien. En realidad este post es a pedido de un amigo lector, aunque para nada es una especialidad mía...
En fin, voy a hacer solo unas breves referencias.
Si mal no comprendo, creo que se llama Metafísica a todo aquello que está por sobre "la física", por encima de lo observable. De alguna manera, acá no podremos verificar por medio de la observación. Habrá que utilizar otros métodos...
Mi poca experiencia en el tema, me remite a algunas cuestiones:
La primera, es la utilización de la "Metafísica" con el interés de captar la atención de personas vulnerables o con problemas. Del mismo modo que hacen los "pastores truchos" o ese tipo de "religiones" tan cuestionadas, ellos dicen tener la verdad que uno necesita "para salir adelante". Por supuesto, por revelación Divina, o porque tienen la capacidad de comprender, o conectarse con lo metafísico. Sinceramente, como pasó en la antiguedad con la Astrología, me parecen patéticas éste tipo de prácticas.
La segunda cuestión viene del poco acercamiento que tuve personalmente con el tema, tratado seriamente. Leí "Meditaciones metafísicas" de Descartes. En este interesante libro, el autor propone la hipótesis de ser manipulado por algún tipo de demonio, que controla nuestros sentidos, y nos hace vivir en una "realidad paralela", al mejor estilo Matrix. Luego, por medio de la lógica (aunque termina metiendo la fe de por medio), deduce que éste es un absurdo. Sugiero (ya lo hice) su lectura.
La tercera y última referencia, es una consideración personal. Algo escribí ya al respecto. Pero pienso que nunca podremos discernir, con nuestras capacidades, entre lo que es físico y lo que es metafísico. Es decir, todo lo que aparentemente es verificable desde la observación, siempre tendrá detrás cuestiones que no son factibles de comprobación. Podemos ver al objeto caer, medir su velocidad o aceleración, explicar que hay una fuerza gravitatoria de atracción, etc, etc, etc... Pero, porque? Y aparte, tooodo lo que se ve es completamente explicado? Einstein decía que la ciencia es muy limitada, que en relación con la Naturaleza es una herramienta demasiado pobre, pero aún así es la mejor que tenemos. En este caso, me quedo con la primer parte de su observación...
(Se esperan las referencias de Sebástian).

jueves, 23 de septiembre de 2010

Ay! El amor, el amor...


Me dispongo a escribir sobre ninguna base, de un tema escabroso y, tal vez, hasta algo en lo que ni siquiera estoy habilitado a opinar: El Amor.
Pa ayudar un poquito, voy a zafar con un par de ideas prestadas. Mi intención será llegar a la conclusión de que, decir te amo, es tan errático que se puede considerar que no se dijo nada.
¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?, dice Calamaro. Y es que, utilizado rápidamente, decir "te amo" puede ser equivalente a decir "te odio". Sugiero escuchar también la canción de Intoxicados que sugiere que para odiar hay que querer (En la que generalmente se termina por opinar "estos pibes siempre drogados", logrando esquivar el análisis de un modo no del todo respetable). ¿Cuántos crímenes son explicados por medio del amor? Suena difícil de aceptar, pero pienso que muchas veces, por temor a "comprender", evitamos escuchar dichas explicaciones.
Dios es Amor. Se sabe. Pero me exige cosas tan éticas que siempre me hace sentir mal... No, mejor no me meto con la religión...
Critiquemos (benévolamente, por supuesto, con amor) a los "amantes cómodos". Te amo, dicen ellos, y por eso te ofrezco una vida sin sobresaltos, siempre igual, sin poner nunca en tela de juicio la posibilidad de que ese amor haya fluctuado, cambiado o incluso acabado. No alarms and no surprises. Ni siquiera está la posibilidad de darle un nuevo lugar al viejo amor.
Tal vez mi enojo, mi móvil, es la gente poco comprometida, siempre arrogante. Si: los que dicen Dios te amo, y lo único que tienen es miedo a la freidora. Los que dicen a su pareja te amo, para terminar teniendo buen sexo o comodidad. Los que dicen amar a sus hijos, con la finalidad de tenerlos siempre controlados y que éstos acaben por ser tales cómo sus padres los quisieron.
En fin, la arrogancia del hombre produce frases como "juro amarte para toda la vida", cuando en realidad, quien realmente te ama, tal vez no lo dijo nunca.

martes, 24 de agosto de 2010

Este título se autodestruyó en 1972.


"Ella entró como de ninguna parte. Elegante como un barco viejo..." Dice el gran Ivan Noble en Luces de Bar, una de mis canciones preferidas.
Deseo poner en discusión la dualidad nuevo - viejo. Mal entendida, a mi forma de ver, como buena la primera e inutil la segunda.
En primer lugar: somos viejos por definición. Es decir, sin nuestras vivencias, nuestra experiencia y sabiduría, no sería posible ni siquiera interpretar de que hablamos. Seríamos lo que se dice seres vacíos. De manera que el tiempo pasado deja algo, y el no haberlo vivido, es ausencia de ese resultado. No quiero significar que sea mala la juventud. Pero símplemente es diferente. Hoy en día, se sobrevalora ésta y se menosprecia la vejes. Lo cierto es que de esta forma nos vamos a perder la riqueza de los que más saben - tal vez, sobre lo más importante. Sobre la vida.
Lo mismo que con las personas, pasa con las producciones de éstas, con lo cultural. Desvalorar lo hecho anteriormente nos hace correr el riesgo de quedar vacíos de nuevo.
Pasa con la literatura (supongo, de mi corta experiencia, ya que no soy ningún conocedor). Ojalá surja un nuevo Borges, pero el primero ya murió. El mismo Sábato lo sugiere: para elegir un libro dejemos que el tiempo decante.
La música. Con el respeto de buscar tener un espíritu crítico ¿Hay producción musical actual que merezca respeto? Yo prefiero Tango, Blues y Rock, a Reggeton (?), Cumbia y "Electro" (tal vez esto sea algo generacional, pero ni siquiera mis preferencias son de mi generación; son anteriores).
Creo que la cultura del úselo y tírelo, generada por el ya viejo Capitalismo, nos dejó en una posición en la que no podemos ver que es lo que hay detrás de la máscara. Lo importante es eso: lo que se ve a simple vista. La producción, también por definición infinita, de objetos nuevos, llena el mundo de basura. Aún de basura que todavía no se considera tal. Está a la vista, el niño dispone para sí instrumentos ni siquiera soñados, no 50 años, sino 5 años antes. Pero no puede valorarlo, necesita cambiarlo casi antes de tenerlo.
Como todo, estimo que se trata nada más de una cuestión de equilibrio. Creo que en este mundo no hay bueno y malo, hay matices. Pero hoy día pintamos solo claro-oscuros...
Sugiero una película argentina para encarar el tema (y tal vez, es contradictoria con mi postura): Yepeto. Ulises Dumont para el viejo, Nicolás Cabré para el joven. Muy recomendable, aunque la vi hace tiempo.


jueves, 22 de julio de 2010

Galeano.

martes, 13 de julio de 2010

Abran paso...




















A.- Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras. Con una indiferencia y una dulzura más convincentes que el fervor, la voz de Macedonio Fernández repetía que el alma es inmortal. Me aseguraba que la muerte del cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo que puede sucederle a un hombre. Yo jugaba con la navaja de Macedonio; la abría y la cerraba. Un acordeón vecino despachaba infinitamente la Cumparsita, esa pamplina consternada que les gusta a muchas personas, porque les mintieron que es vieja… Yo le propuse a Macedonio que nos suicidáramos, para discutir sin estorbo.
Z (burlón).- Pero sospecho que al final no se resolvieron.
A (ya en plena mística).- Francamente no recuerdo si esa noche nos suicidamos.

-Borges

“Cierro los ojos y veo una bandada de pájaros. La visión dura un segundo o acaso menos; no sé cuántos pájaros vi. ¿Era definido o indefinido su número? El problema involucra el de la existencia de Dios. Si Dios existe, el número es definido, porque Dios sabe cuántos pájaros vi. Si Dios no existe, el número es indefinido, porque nadie pudo llevar la cuenta. En tal caso, vi menos de diez pájaros (digamos) y más de uno, pero no vi nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres o dos. Vi un número entre diez y uno, que no es nueve, ocho, siete, seis, cinco, etcétera. Ese número entero es inconcebible; ergo, Dios existe.”

-Borges

¿Es un imperio esa luz que se apaga o una luciérnaga?

-Borges

lunes, 12 de julio de 2010

¿En realidad es así?

Me cautiva la cuestión de la realidad...
Siempre he pensado en qué es en realidad la realidad (empezamos mal, paff!).
Es decir, ¿Existe lo absoluto respecto de la realidad?, ¿O solo es relativo a cada persona o ser viviente pensante? Está claro (¿o no?) que la percepción depende de cada uno de nosotros, ya que depende de los sentidos y el razonamiento. Por ejemplo: Supongamos que usted y yo observamos a la vez la misma flor de color rojo. Para ambos, está clarísimo que su color es el rojo. Sabemos por nuestra experiencia que éste es similar al color de la sangre o de la ambulancia. Y en los dos casos, la maestra nos dijo que ese es el rojo. Pero ¿Podemos asegurar que que el modo en que yo percibo el rojo es el mismo del que lo percibe ud.?, Si pudiera "meterse en mi cabeza", ¿Sería con seguridad ese color el rojo, o tal ver el azul o amarillo, desde su comprensión?
El filósofo y matemático (y que se yo cuantas cosas más) René Descartes sugiere en su "discurso sobre el método" la posibilidad de que lo que vivimos sea una especie de sueño, una "pantalla" controlada por algún malvado demonio. De esta forma, lo que percibimos y asumimos como real el simplemente el producto de los tejidos que tienen lugar en el sueño. Lamentablemente para mí, su razonamiento a lo largo del tratado acerca de la veracidad de ese supuesto, que comienza a ser más interesante y agudo, termina en un acto de fe. Lástima René.
Otra cuestión interesante es la de las llamadas "enfermedades mentales", como por ejemplo la esquisofrenia o simplemente la sugestión. En muchos casos, las personas "afectadas" perciben y comprenden perfectamente fenómenos que los demás no logran percibir. Es decir, él está escuchando claramente a la persona que supuestamente tenemos al lado, que habla y le exige una respuesta, mientras yo miro y pienso que está loco. ¿Y si tiene razón?, ¿Y si el incapaz de ver soy yo?, ¿Por qué asumimos de manera inequívoca que "eso no existe"?, ¿Solamente porque la mayoría de nosotros lo afirma? A mi modo de comprender las cuestiones, es una razón bastante débil. A veces me agrada plantearme que la mayoría de las personas vivimos en una especie de estado sedado en nuestro razonamiento y sentido, mientras que hay una minoría que logra ver o escuchar fenómenos reales (si es que tenemos una definición para eso), tal vez disjuntos uno de otro (es decir, que lo que logra ver un "loco", no tiene por que ser lo mismo que logra ver otro "loco", y ambos fenómenos ser a la vez "reales").
Sugiero un par de películas sobre el tema (aunque hay muchísimas): "Hombre mirando al sudeste", "Una mente brillante", "El solista" e "Identidad".
En fin, a esta altura, estoy temiendo que la sociedad de psiquiatras venga en busca mía a sedarme, así que aclaro que todo esto es un mal chiste...

viernes, 28 de mayo de 2010

Lost (o encontrados).

El martes vi el final de la serie Lost, junto a dos (en principio tres) queridas personas. Sinceramente, lo disfruté tanto como esos grandes partidos mundialistas o los debates de algún tema entre amigos. Mi comentario refiere a esta serie. Valorando de forma personal, me resultó una gran saga, muy atrapante y bien hecha, tremenda a nivel imagen, llena de interrogantes que (en su mayoría) son resueltos de manera inesperada para mí. El final de la serie fue muy acorde a mis expectativas.
Por otro lado, me llamó muchísimo la atención, todo lo que generó en la gente: reuniones para verla, un tremendo tráfico de archivos y subtitulados vía Internet, páginas y blogs, foros de debate, merchandising, etc.
Está claro que gran parte de esto se debe a la obtención de réditos económicos. Acá encuentro una justificación o explicación en partes. Aquellos que tuvimos que ver en lo anterior, solo por gusto o placer, en algunos casos estamos más que conformes con lo recibido por la serie. Pero he leído y escuchado por radio que hubieron o hay críticas en foros, llamados a las emisoras, discusiones o rechazos (sobre todo a los capítulos finales) por no haber resultado lo que se esperaba. Ahí ya no entiendo. No entiendo como una persona es capaz de movilizarse a partir de un descontento, completamente subjetivo, con algún tipo de expresión artística. El hecho es así: te gustó, genial; no te gustó, lo lamento...
En fin, si ven que este blog no funciona en lo sucesivo por afecciones de virus, ya saben de donde viene la mano.

sábado, 17 de abril de 2010

Escher - Arriba y abajo.

Lamento no haberlo conseguido en mayor tamaño, pero me gustaría saber su opinión de este dibujo de Escher...

jueves, 15 de abril de 2010

El grito - Munch.


¿A ver?

martes, 13 de abril de 2010

¡Corta la bocha!

Pensamientos de un chico de 14 años. (Creo haberlo escuchado antes, pero es de destacar aún en el caso de haberlo hecho propio).
"Profe, voy a demostrarle que Dios no existe. Así debe ser, ya que si Dios existiera, debería ser Todopoderoso. Si fuese Todopoderoso, podría crear una piedra imposible de mover. Pero en ese caso, no sería Todopoderoso, ya que no podría mover la piedra. Obviamente, en caso de no poder crear la piedra, también dejaría de ser Todopoderoso. Consecuencia: Dios no existe."
Debo admitir que me alegró el día...

domingo, 17 de enero de 2010

Inútil homenaje a la música.




Esta es una breve colección de canciones que elijo.
Como el título indica, es algo absolutamente parcial. Con el tiempo irá variando o quizás creciendo. Cualquiera de esos dos conceptos, está íntimamente relacionado con la música.
Algunas aclaraciones al respecto:
  • En principio, tanto Jacov como Yami y Gon me insistieron por que incluya música en el blog. Yo me negué en principio, porque quiero orientar el espacio con lo que dice al principio: al pensamiento, la observación y la reflexión. Pero creo que esto es imposible, teniendo en cuenta que mi persona no solo gusta, sino que depende (en cierto sentido) de la música.
  • En la lista, van a encontrar canciones cuyos géneros son bastante dispersos. No explico nada sobre eso, y añado que incluso desearía que dicha dispersión fuera más amplia, ya lo lograré. Igualmente, hay géneros, como el tango o folclore argentino o la música del altiplano, que me gustan, pero no fueron incluídos. Esto se debe a que la lista fue armada de corrido, y sin ninguna previsión de la misma, lo cual me permitió disfrutarla en el armado.
  • Por último: me hubiera gustado poner "El lenguaje del cielo" (primer tema) en versión originar, y "Desconfío" interpretada por Celeste Carballo (hermosa versión); pero ésto no me fue posible por estar limitado al material de YouTube, exclusivamente. Éste último detalle, también queda de manifiesto en las diferencias de volumen entre un tema y otro. Así que espero que, manejando el volumen, disfruten de la elección.
(En la primer imagen, el gran flaco Spinetta, artista al que desestimé durante mucho tiempo. Será que el tiempo quería que fuera ahora: valoro eso muchísimo. En la segunda, la increíble Loreena McKennitt, simplemente un ángel musical).

miércoles, 6 de enero de 2010

El templo de Tacho... un galpón de Luz.


La siguiente, es una extracción de "Historia de la eternidad", de Jorge Luis Borges, donde, a su vez, se hace una extracción de "El idioma de los argentinos", del mismo autor. Dice:
"Deseo registrar aquí una experiencia que tuve hace unas noches: fruslería demasiado evanescente para que la llame aventura; demasiado irrazonable y sentimental para pensamiento. Se trata de una escena y de su palabra: palabra ya antedicha por mí, pero no vivida hasta entonces con entera dedicación de mi yo. Paso a historiarla, con los accidentes de tiempo y lugar que la declaran.
"La rememoro así. La tarde que precedió a esa noche, estuve en Barracas: localidad no visitada por mi costumbre, y cuya distancia de las que después recorrí, ya dio un extraño sabor a ese día. Su noche no tenía destino alguno; como era serena, salí a caminar y recordar, después de comer. No quise determinarle rumbo a esa caminata; procuré una máxima latitud de probabilidades para no cansar la expectativa de la obligatoria antevisión de una sola de ellas. Realicé en la mala medida de lo posible, eso que llaman caminar al azar; acepté, sin otro consiente prejuicio que el de soslayar las avenidas o calles anchas, las más oscuras invitaciones de la casualidad. Con todo, una suerte de gravitación familiar me alejó hacia unos barrios, de cuyo nombre quiero siempre acordarme y que dictan reverencia a mi pecho. No quiero significar así el barrio mío, el preciso ámbito de la infancia, sino sus todavía misteriosas inmediaciones; confín que he poseído entero en palabras y poco en realidad, vecino y mitológico a un tiempo. El revés de lo conocido, su espalda, son para mí esas calles penúltimas, casi tan efectivamente ignoradas como el soterrano cimiento de nuestra casa o nuestro invisible esqueleto. La marcha me dejó en una esquina. Aspiré noche, en asueto serenísimo de pensar. La visión, nada complicada por cierto, parecía simplificada por mi cansancio. La irrealizaba su misma tipicidad. La calle era de casas bajas, y aunque su primera significación fuera de pobreza, la segunda era ciertamente de dicha. Era de lo más pobre y de lo más lindo. Ninguna casa se animaba a la calle; la higuera oscurecía sobre la ochava; los portoncitos-más altos que las líneas estiradas de las paredes-parecían obrados en la misma sustancia infinita de la noche. La vereda era escarpada sobre la calle; la calle era de barro elemental, barro de América no conquistado aún. Al fondo, el callejón, ya campeano, se desmoronaba hacia el Maldonado. Sobre la tierra turbia y caótica, una tapia rosada parecía no hospedar la luz de luna, sino efundir luz íntima. No habrá manera de nombrar la ternura mejor que ese rosado.
"Me quedé mirando esa sencillez. Pensé, con seguridad en voz alta: Esto es lo mismo de hace treinta años... Conjeturé esa fecha: época reciente en otros países, pero ya remota en este cambiadizo lado del mundo. Tal vez cantaba un pájaro y sentí por él un cariño chico, de tamaño de pájaro; pero lo más seguro es que en ese ya vertiginoso silencio no hubo más ruido que el también intemporal de los grillos. El fácil pensamiento Estoy en mil ochocientos y tantos dejó de ser unas cuantas aproximativas palabras y se profundizó en realidad. Me sentí muerto, me sentí percibidor abstracto del mundo: indefinido temor imbuido de ciencia que es la mejor claridad de la metafísica. No creí, no, haber remontado las presuntivas aguas del Tiempo; más bien me sospeché poseedor del sentido reticente o ausente de la inconcebible palabra eternidad. Sólo después alcancé a definir esa imaginación.
"La escribo, ahora, así: Esa pura representación de hechos homogéneos-noche en serenidad, parecita límpida, olor provinciano de la madreselva, barro fundamental-no es meramente idéntica a la que hubo en esa esquina hace tantos años; es, sin parecidos ni repeticiones, la misma. El tiempo, si podemos intuir esa identidad, es una delusión: la indiferencia e inseparabilidad de un momento de su aparente ayer y otro de su aparente hoy, bastan para desintegrarlo.
"Es evidente que el número de tales momentos humanos no es infinito. Los elementales-los de sufrimiento físico y goce físico, los de acercamiento del sueño, los de la audición de una música, los de mucha intensidad o mucho desgano-son más impersonales aún. Derivo de antemano esta conclusión: la vida es demasiado pobre para no ser también inmortal. Pero ni siquiera tenemos la seguridad de nuestra pobreza, puesto que el tiempo, fácilmente refutable en lo sensitivo, no lo es también en lo intelectual, de cuya esencia parece inseparable el concepto de sucesión. Quede, pues, en anécdota emocional la vislumbrada idea y en la confesa irresolución de esta hoja el momento verdadero de éxtasis y la insinuación posible de eternidad de que esa noche no me fue avara."

El señor Pedro, hermano de mi hermano, y en consecuencia gran amigo mío, dijo: "No sé como explicarlo. Para mí, el Tiempo no existe. Es solamente algo intelectual."