http://www.youtube.com/watch?v=sqNnTZeb48M
domingo, 28 de noviembre de 2010
Luces de bar.
http://www.youtube.com/watch?v=sqNnTZeb48M
lunes, 8 de noviembre de 2010
Vida.

sábado, 23 de octubre de 2010
Metafísica...

Muy bien. En realidad este post es a pedido de un amigo lector, aunque para nada es una especialidad mía...
En fin, voy a hacer solo unas breves referencias.
Si mal no comprendo, creo que se llama Metafísica a todo aquello que está por sobre "la física", por encima de lo observable. De alguna manera, acá no podremos verificar por medio de la observación. Habrá que utilizar otros métodos...
Mi poca experiencia en el tema, me remite a algunas cuestiones:
La primera, es la utilización de la "Metafísica" con el interés de captar la atención de personas vulnerables o con problemas. Del mismo modo que hacen los "pastores truchos" o ese tipo de "religiones" tan cuestionadas, ellos dicen tener la verdad que uno necesita "para salir adelante". Por supuesto, por revelación Divina, o porque tienen la capacidad de comprender, o conectarse con lo metafísico. Sinceramente, como pasó en la antiguedad con la Astrología, me parecen patéticas éste tipo de prácticas.
La segunda cuestión viene del poco acercamiento que tuve personalmente con el tema, tratado seriamente. Leí "Meditaciones metafísicas" de Descartes. En este interesante libro, el autor propone la hipótesis de ser manipulado por algún tipo de demonio, que controla nuestros sentidos, y nos hace vivir en una "realidad paralela", al mejor estilo Matrix. Luego, por medio de la lógica (aunque termina metiendo la fe de por medio), deduce que éste es un absurdo. Sugiero (ya lo hice) su lectura.
La tercera y última referencia, es una consideración personal. Algo escribí ya al respecto. Pero pienso que nunca podremos discernir, con nuestras capacidades, entre lo que es físico y lo que es metafísico. Es decir, todo lo que aparentemente es verificable desde la observación, siempre tendrá detrás cuestiones que no son factibles de comprobación. Podemos ver al objeto caer, medir su velocidad o aceleración, explicar que hay una fuerza gravitatoria de atracción, etc, etc, etc... Pero, porque? Y aparte, tooodo lo que se ve es completamente explicado? Einstein decía que la ciencia es muy limitada, que en relación con la Naturaleza es una herramienta demasiado pobre, pero aún así es la mejor que tenemos. En este caso, me quedo con la primer parte de su observación...
(Se esperan las referencias de Sebástian).
jueves, 23 de septiembre de 2010
Ay! El amor, el amor...

Me dispongo a escribir sobre ninguna base, de un tema escabroso y, tal vez, hasta algo en lo que ni siquiera estoy habilitado a opinar: El Amor.
martes, 24 de agosto de 2010
Este título se autodestruyó en 1972.
"Ella entró como de ninguna parte. Elegante como un barco viejo..." Dice el gran Ivan Noble en Luces de Bar, una de mis canciones preferidas. 
jueves, 22 de julio de 2010
martes, 13 de julio de 2010
Abran paso...

A.- Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras. Con una indiferencia y una dulzura más convincentes que el fervor, la voz de Macedonio Fernández repetía que el alma es inmortal. Me aseguraba que la muerte del cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo que puede sucederle a un hombre. Yo jugaba con la navaja de Macedonio; la abría y la cerraba. Un acordeón vecino despachaba infinitamente la Cumparsita, esa pamplina consternada que les gusta a muchas personas, porque les mintieron que es vieja… Yo le propuse a Macedonio que nos suicidáramos, para discutir sin estorbo.
Z (burlón).- Pero sospecho que al final no se resolvieron.
A (ya en plena mística).- Francamente no recuerdo si esa noche nos suicidamos.
-Borges
lunes, 12 de julio de 2010
¿En realidad es así?
Me cautiva la cuestión de la realidad... viernes, 28 de mayo de 2010
Lost (o encontrados).
Mi comentario refiere a esta serie. Valorando de forma personal, me resultó una gran saga, muy atrapante y bien hecha, tremenda a nivel imagen, llena de interrogantes que (en su mayoría) son resueltos de manera inesperada para mí. El final de la serie fue muy acorde a mis expectativas. sábado, 17 de abril de 2010
Escher - Arriba y abajo.
jueves, 15 de abril de 2010
martes, 13 de abril de 2010
¡Corta la bocha!

domingo, 17 de enero de 2010
Inútil homenaje a la música.


Esta es una breve colección de canciones que elijo.
- En principio, tanto Jacov como Yami y Gon me insistieron por que incluya música en el blog. Yo me negué en principio, porque quiero orientar el espacio con lo que dice al principio: al pensamiento, la observación y la reflexión. Pero creo que esto es imposible, teniendo en cuenta que mi persona no solo gusta, sino que depende (en cierto sentido) de la música.
- En la lista, van a encontrar canciones cuyos géneros son bastante dispersos. No explico nada sobre eso, y añado que incluso desearía que dicha dispersión fuera más amplia, ya lo lograré. Igualmente, hay géneros, como el tango o folclore argentino o la música del altiplano, que me gustan, pero no fueron incluídos. Esto se debe a que la lista fue armada de corrido, y sin ninguna previsión de la misma, lo cual me permitió disfrutarla en el armado.
- Por último: me hubiera gustado poner "El lenguaje del cielo" (primer tema) en versión originar, y "Desconfío" interpretada por Celeste Carballo (hermosa versión); pero ésto no me fue posible por estar limitado al material de YouTube, exclusivamente. Éste último detalle, también queda de manifiesto en las diferencias de volumen entre un tema y otro. Así que espero que, manejando el volumen, disfruten de la elección.
miércoles, 6 de enero de 2010
El templo de Tacho... un galpón de Luz.

"Deseo registrar aquí una experiencia que tuve hace unas noches: fruslería demasiado evanescente para que la llame aventura; demasiado irrazonable y sentimental para pensamiento. Se trata de una escena y de su palabra: palabra ya antedicha por mí, pero no vivida hasta entonces con entera dedicación de mi yo. Paso a historiarla, con los accidentes de tiempo y lugar que la declaran.
"La rememoro así. La tarde que precedió a esa noche, estuve en Barracas: localidad no visitada por mi costumbre, y cuya distancia de las que después recorrí, ya dio un extraño sabor a ese día. Su noche no tenía destino alguno; como era serena, salí a caminar y recordar, después de comer. No quise determinarle rumbo a esa caminata; procuré una máxima latitud de probabilidades para no cansar la expectativa de la obligatoria antevisión de una sola de ellas. Realicé en la mala medida de lo posible, eso que llaman caminar al azar; acepté, sin otro consiente prejuicio que el de soslayar las avenidas o calles anchas, las más oscuras invitaciones de la casualidad. Con todo, una suerte de gravitación familiar me alejó hacia unos barrios, de cuyo nombre quiero siempre acordarme y que dictan reverencia a mi pecho. No quiero significar así el barrio mío, el preciso ámbito de la infancia, sino sus todavía misteriosas inmediaciones; confín que he poseído entero en palabras y poco en realidad, vecino y mitológico a un tiempo. El revés de lo conocido, su espalda, son para mí esas calles penúltimas, casi tan efectivamente ignoradas como el soterrano cimiento de nuestra casa o nuestro invisible esqueleto. La marcha me dejó en una esquina. Aspiré noche, en asueto serenísimo de pensar. La visión, nada complicada por cierto, parecía simplificada por mi cansancio. La irrealizaba su misma tipicidad. La calle era de casas bajas, y aunque su primera significación fuera de pobreza, la segunda era ciertamente de dicha. Era de lo más pobre y de lo más lindo. Ninguna casa se animaba a la calle; la higuera oscurecía sobre la ochava; los portoncitos-más altos que las líneas estiradas de las paredes-parecían obrados en la misma sustancia infinita de la noche. La vereda era escarpada sobre la calle; la calle era de barro elemental, barro de América no conquistado aún. Al fondo, el callejón, ya campeano, se desmoronaba hacia el Maldonado. Sobre la tierra turbia y caótica, una tapia rosada parecía no hospedar la luz de luna, sino efundir luz íntima. No habrá manera de nombrar la ternura mejor que ese rosado.
"Me quedé mirando esa sencillez. Pensé, con seguridad en voz alta: Esto es lo mismo de hace treinta años... Conjeturé esa fecha: época reciente en otros países, pero ya remota en este cambiadizo lado del mundo. Tal vez cantaba un pájaro y sentí por él un cariño chico, de tamaño de pájaro; pero lo más seguro es que en ese ya vertiginoso silencio no hubo más ruido que el también intemporal de los grillos. El fácil pensamiento Estoy en mil ochocientos y tantos dejó de ser unas cuantas aproximativas palabras y se profundizó en realidad. Me sentí muerto, me sentí percibidor abstracto del mundo: indefinido temor imbuido de ciencia que es la mejor claridad de la metafísica. No creí, no, haber remontado las presuntivas aguas del Tiempo; más bien me sospeché poseedor del sentido reticente o ausente de la inconcebible palabra eternidad. Sólo después alcancé a definir esa imaginación.
"La escribo, ahora, así: Esa pura representación de hechos homogéneos-noche en serenidad, parecita límpida, olor provinciano de la madreselva, barro fundamental-no es meramente idéntica a la que hubo en esa esquina hace tantos años; es, sin parecidos ni repeticiones, la misma. El tiempo, si podemos intuir esa identidad, es una delusión: la indiferencia e inseparabilidad de un momento de su aparente ayer y otro de su aparente hoy, bastan para desintegrarlo.
"Es evidente que el número de tales momentos humanos no es infinito. Los elementales-los de sufrimiento físico y goce físico, los de acercamiento del sueño, los de la audición de una música, los de mucha intensidad o mucho desgano-son más impersonales aún. Derivo de antemano esta conclusión: la vida es demasiado pobre para no ser también inmortal. Pero ni siquiera tenemos la seguridad de nuestra pobreza, puesto que el tiempo, fácilmente refutable en lo sensitivo, no lo es también en lo intelectual, de cuya esencia parece inseparable el concepto de sucesión. Quede, pues, en anécdota emocional la vislumbrada idea y en la confesa irresolución de esta hoja el momento verdadero de éxtasis y la insinuación posible de eternidad de que esa noche no me fue avara."
El señor Pedro, hermano de mi hermano, y en consecuencia gran amigo mío, dijo: "No sé como explicarlo. Para mí, el Tiempo no existe. Es solamente algo intelectual."



