jueves, 23 de septiembre de 2010

Ay! El amor, el amor...


Me dispongo a escribir sobre ninguna base, de un tema escabroso y, tal vez, hasta algo en lo que ni siquiera estoy habilitado a opinar: El Amor.
Pa ayudar un poquito, voy a zafar con un par de ideas prestadas. Mi intención será llegar a la conclusión de que, decir te amo, es tan errático que se puede considerar que no se dijo nada.
¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?, dice Calamaro. Y es que, utilizado rápidamente, decir "te amo" puede ser equivalente a decir "te odio". Sugiero escuchar también la canción de Intoxicados que sugiere que para odiar hay que querer (En la que generalmente se termina por opinar "estos pibes siempre drogados", logrando esquivar el análisis de un modo no del todo respetable). ¿Cuántos crímenes son explicados por medio del amor? Suena difícil de aceptar, pero pienso que muchas veces, por temor a "comprender", evitamos escuchar dichas explicaciones.
Dios es Amor. Se sabe. Pero me exige cosas tan éticas que siempre me hace sentir mal... No, mejor no me meto con la religión...
Critiquemos (benévolamente, por supuesto, con amor) a los "amantes cómodos". Te amo, dicen ellos, y por eso te ofrezco una vida sin sobresaltos, siempre igual, sin poner nunca en tela de juicio la posibilidad de que ese amor haya fluctuado, cambiado o incluso acabado. No alarms and no surprises. Ni siquiera está la posibilidad de darle un nuevo lugar al viejo amor.
Tal vez mi enojo, mi móvil, es la gente poco comprometida, siempre arrogante. Si: los que dicen Dios te amo, y lo único que tienen es miedo a la freidora. Los que dicen a su pareja te amo, para terminar teniendo buen sexo o comodidad. Los que dicen amar a sus hijos, con la finalidad de tenerlos siempre controlados y que éstos acaben por ser tales cómo sus padres los quisieron.
En fin, la arrogancia del hombre produce frases como "juro amarte para toda la vida", cuando en realidad, quien realmente te ama, tal vez no lo dijo nunca.