martes, 30 de junio de 2009

Y Vincent...




No voy a hablar acá sobre la pobre vida de Vincent.
Son conocidos ya sus padecimientos en esta vida.
En realidad, personalmente, creo que son, más o menos, los padecimientos comunes de todo aquel que transite este estadio con su sensibilidad activa. Me parece que queda claro que el señor Van Gogh era ese tipo de persona.
Por supuesto que esta breve exhibición es insuficiente para graficar su enorme obra. Pero no lo es para el deleite. Elegí cuatro cuadros de gusto personal, más allá de cómo los catalogue la crítica adoctrinada. Dos de ellos, me producen melancolía al poco tiempo de observarlos, y los otros me traen calma y admiración también casi instantánea.
Sugiero mirarlos en el orden que han quedado, así el resultado final de la percepción tendrá un sabor más dulce (siempre hablando de manera subjetiva).
Espero sepan disfrutarlo...

Evarist.

Una de las personas que dan nombre a este sitio, es el gran matemático francés Evarist Galois.
Sí, el niñito de la imagen.
Pero aunque siempre será un niñito, ya que al momento de de su muerte tenía sólo ¡20 años de edad! (1811 - 1832), sus influencia en este mundo fue la de un hombre de alta talla.
Extraigo algunos pasajes del libro "20 matemáticos célebres" de F. Vera (libro que pueden consultar en el link al pie):
"Galois era un raro. A pesar de sus doce años, discutía violentamente sobre política, interesándose por la situación de Francia. Sus frases, que salían como saetas de sus labios pueriles, tenían trémolos de emoción y palpitaba en ellas un ansia de libertad ".
"Por aquellos días, las enconadas luchas políticas de la calle tuvieron eco en el Liceo, y Galois capitaneó un grupo de revoltosos. Fácil es adivinar la consecuencia: el joven Evaristo fue expulsado del Liceo."
"Galois volvió a intentar el ingreso en la Politécnica, haciendo un examen que ha dejado imperecedera memoria. Discutió con el tribunal examinador en tonos acres, calificó de estúpida una pregunta sobre la teoría aritmética de logaritmos, negándose a contestarla, y, como uno de los profesores le hiciera observar su incorrección, le tiró a la cabeza el cepillo de borrar la pizarra y se marchó furioso, protestando contra la pseudociencia de quienes calificó de ganapanes de la enseñanza."
"En aquellos días París hervía de emoción política, y Galois, con sus buenos dieciséis años, se prendió en ella (...) los bonapartistas se unieron a los republicanos en su lucha contra la monarquía borbónica, y Galois se hizo jefe de un grupo de estudiantes."
Lo cierto es que el joven Galios se comprometió en los ruedos políticos de tal manera, que llegó a dirigir grupos militantes y hasta cayó preso en dos ocaciones por ese motivo.
En una carta fechada el 29 de mayo de 1832, Galois escribe: "Ruego a los patriotas y amigos que no me reprochen morir por otra cosa que por el país. Morirá víctima de una infame coqueta que quiere vengar en mi el honor ultrajado por otro, y de dos engañados por esta coqueta. Me arrepiento de haber dicho una verdad funesta a hombres que no estaban en condiciones de escucharla serenamente. Me llevo a la tumba una conciencia limpia de mentiras y una limpia sangre de patriota. Adiós. Necesitaba la vida para el bien público. Perdono a los que han matado porque lo han hecho de buena fe."
"Aquella noche, noche terrible, noche de angustias infinitas, se puso a redactar su testamento científico. Eran los resultados de sus últimas meditaciones matemáticas, resultados sublimes sobre la teoría de grupos, que cada día que pasa es más fecunda.

De cuando en cuando interpolaba frases como éstas: "¡No tengo tiempo, no tengo tiempo! Mi vida se extingue como un miserable cancán", y seguía garrapateando geniales fórmulas matemáticas.

Aquella noche trágica tomó forma definitiva la teoría de funciones algebraicas y sus integrales, y sobre todo, quedaron establecidos para siempre los conceptos de grupo, subgrupo, invariante, transitividad y primitividad."

"Al amanecer del otro día acudió al estúpidamente llamado "campo del honor". Duelo a pistola a veinticinco pasos. Un certero disparo de su adversario le hirió en el vientre. No habían llevado médico y lo dejaron tendido en el suelo. A las nueve de la mañana un campesino, que pasaba por allí, avisó al hospital Cochin, a donde fue trasladado. Viendo los facultativos su fin inmediato, le aconsejaron que recibiera los auxilios espirituales. Galois se negó. Es probable que en aquel momento se acordara de su padre. Su hermano, único familiar que fue avisado, llegó con lágrimas en los ojos, y Galois le dijo con gran entereza: "No llores, que me emocionas. Necesito conservar todo mi valor para morir a los veinte años"

Al día siguiente, el 31 de mayo de 1832, se declaró la peritonitis y murió a las diez en punto de la mañana, siendo enterrado en la fosa común del cementerio del Sur. Sus restos se han perdido, pero su pensamiento es inmortal."

Fuente: http://www.geocities.com/veintematematicoscelebres/cap01.html


Inicio de actividades...

Inicio al mediodía del 30 de junio del 2009, este espacio dedicado al pensamiento, la observación y la reflexión.
En primer lugar, dedicatoria:
A dos personas especialmente: a mi padre y a mi hija. Porque me toca estar en el medio, porque describen la línea de mi vida, por haber tenido que negociar (negocio sucio) con Dios (si es que algo así existe).
En segundo lugar, a mis amigos. En el sentido amplio de la palabra. Ellos saben quienes son.